Yo sobreviví a las canciones infantiles

Sin volverme muy loco

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Música pegadiza, letra fácil de recordar. Sonido que nos recuerda a nuestra más tierna nfancia. Cuando uno es pequeño no se da cuenta, de hecho, de mayor las canciones infantiles nos resultan entrañables y tratamos de enseñárselas a nuestros hijos como un poderoso talismán que ellos tienen derecho a heredar. Pero si las analizamos, sobre todo cuando uno tiene que repetirlas y enseñarlas, lo vemos, está ahí al alcance de cualquiera: son absurdas.

Con todo, aunque nos ahorran un gran trabajo, hay que reconocer que los de Cantajuegos no se han partido mucho la cabeza… no.

1. El patio de mi casa
El patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja, como los demás. Agáchate…y vuelvete a agachar…Einstein lloró de alegría cuando supo del contenido de esta canción. Los filósofos se disputan su autoría… ¿Qué queremos enseñar a los niños, una lección de lógica absurda? Y ya no hablemos del “Chocolate, molinillo, corre corre que te pillo”. ¿Hablaba de drogas la canción?. Y ya de lo “a estirar, a estirar que el demonio va a pasar…” no tiene precio. ¿Con llamas, tridente y cuernos? Me imagino a un pequeño Iker Jiménez cámara en mano y frotándose las manos cada vez que se cantaba la canción.

2. El corro de la patata
Otra que es para enmarcar. “El corro de la patata, comeremos ensalada, lo que comen los señores…” ¿Una reivindicación social de la clase obrera? Marx debió inspirar a los creadores de esta cancioncilla infantil. Lo que me extraña es por qué Franco permitió que se cantara en España. Cuando dice ‘sentadito me quedé’. ¿Promueve la huelga?

3. El botón de Martín
‘Debajo-un botón, ton, ton, que encontró martín, había un ratón, ay que chiquitín’. Además de plantearnos qué se había fumado el autor de la canción, la canción además fomenta el maltrato animal. Recordemos la parte en que se dice… ‘ay que juguetón, lo encerró Martín en un calcetín, porque es juguetón’. Lo escucha Pacma y los denuncia.

4. Dónde están las llaves
Si una canción nos marcó de pequeños es “Dónde están las llaves”. El problema en este caso, es la respuesta: “en el fondo del mar”. ¿Qué hizo el protagonista para que las llaves acabaran en el fondo del mar? Y luego fomentando la vagancia… ¿Quién irá a buscarlas? Otro tratado de filosofía en estado puro.

5. Vamos a contar mentiras
Si algún valor te enseñan en el colegio, está canción lo tirará por tierra. Además, claro está de ser todo un tratado al que no renunciaría ni Descartes. “Ahora que vamos despacio/vamos a contar mentiras”. Esto sí que es mezclar la velocidad con el tocino… Además de poner en valor la mentira, en lugar de la honestidad. ‘Al salir del campamento, con hambre de dos semanas, me encontré con un ciruelo, cargadito de manzanas, empecé a tirarle piedras y cayeron avellanas, al ruido de las nueces salió el amo del peral…” Ahí, ahí, fomentando el vandalismo y el robo… Si después de esto, no íbamos al psicólogo… es que realmente estábamos centrados.

6. La gallina Turuleta
Por mucho cariño que le tengamos a los Payasos de la tele, esta canción fomenta la explotación animal… La pobre gallinita que no estaba centrada, poniendo huevos por aquí y por allá, famélica perdida y nosotros deseando que ponga más. Además, el inicio no tiene desperdicio, “tengo en casa una vecina, que ha comprado una gallina”. Claro, claro, siempre es la vecina, el amigo…

7. Susanita tiene un ratón
“Lucy in the Sky with Diamonds” era un tratado matemático si lo comparamos con el proactivo ratón de la zagala. Toma chocolate y turrón y bolitas de anís. Adicto perdido al dulce que era el pobre, condenado a una dolorosa muerte por diabetes. A ver quién se cree que a un ratón le guste el fútbol, el cine y el teatro, que baile tango y rock and’ roll.

8. La Chata Merengüela
Dos siglos de educación higiénica tirados por la borda. “La Chata Merengüela tiene un perrito que le lava los platos con el hocico. Y le barre la casa con el rabito”. Yo no comería por nada del mundo en ese palacio… aunque fuera de oro. La segunda parte es genial, aunque hemos de reconocer que cambia según la región. Una de las más comunes en Andalucía es.. ‘allá arriba en el monte, wi , wi, wi, vive mi abuela, tico, tico ti, vive mi abuela lairón… por no gastar zapatos, no voy a verla’. Si esto no es un alegato a favor del abandono de los mayores, no sé lo que es…

9. Al pasar la barca y el cocherito leré
Pedofilia en estado puro. Si alguna canción es peligrosa para nuestros menores, son éstas dos. Analicemos la letra: ‘Al pasar la barca/ me dijo el barquero/ las niñas bonitas/ no pagan dinero… yo no soy bonita ni lo quiero ser/ porque a las bonitas les toca el perder’. Ahí es nada . Las niñas bonitas no pagan dinero. ¿Qué quería comprar el barquero? Idéntica suerte cobra el protagonista de ‘El Cochecito leré’. ¿Por qué quería montar al niño o la niña en coche? ¿Qué interés secreto perseguía este señor?

10. Tengo una vaca lechera
Y si a los animales los hemos nombrado aquí en bastantes canciones, no podría faltar este gran clásico de una profundidad mental que asusta. ‘Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, me da leche merengada, ay que vaca tan salada, tolón, tolón’. Simplemente genial. Si la vaca da leche merengada, ¿por qué es salada?, y lo más grave, ¿qué le han hecho al pobre bicho?
La segunda parte insulta a la inteligencia. ‘Un cencerro le he comprado/ y a mi vaca le ha gustado/ se pasea por el prado, mata moscas con el rabo’. Vamos, que no sé por qué le dieron a Juan Ramón Jiménez el Nobel por Platero y yo cuando se lo merecía más el autor de la letra de la canción.

11. En el coche de papá y Para ser conductor de primera
De nuevo, nuestros respetos hacia los payasos de la tele, pero su canción es una oda al consumismo. Vamos de paseo, en un coche feo (o un auto viejo, para los de Iberoamérica). Pero no me importa, porque llevo torta… Vamos, para enmarcarla. Y lo del auto viejo, también para premio. Distinto es ‘Para ser conductor de primera, acelera, acelera’. ¿Esto qué es? ¿Un alegato de la velocidad? ¿Intentan crear camicaces para que luego les quiten los puntos del carnet?

12. Villancicos y series
Merecen un capítulo aparte- y lo tendrán. Pero sólo con recordar las letras de algunos villancicos nos entrarán ganas de reír. ‘Pero mira cómo beben los peces en el río’… para un máster en biología, vamos… O ‘Campana sobre campana’, un deleite para las matemáticas. O ‘con mi burrito sabanero voy camino de Belén, si me ven, si me ven voy camino de Belén’. Por si no les había quedado claro, vamos. Las series también tienen lo suyo… pasan del culebrón (recordemos a Marco) hasta el absurdo de la letra de David el gnomo… pero insisto… las veremos.

Se nos quedan muchas canciones en el tintero. ¿Quieres aportar la tuya? Si sobreviviste cuerdo a tu infancia hazlo, porque lo más importante es pasar un buen rato .

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