20 reglas para fracasar en los negocios

Equivócate otra vez, pero equivócate mejor

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    Vivimos rodeados de fracasados: aquellos que han intentado un nuevo negocio o una nueva vía y no han tenido el éxito que deberían pasan el resto de sus vidas estigmatizados por la sombra del fracaso. Sin embargo, esta apreciación confunde dos términos que no tienen nada que ver: igual que fracasar no significa perder, haber fracasado no significa ser un perdedor. Las oficinas de Silicon Valley están llenas de fracasados con una enorme experiencia a sus espaldas que han aprendido de sus errores y han seguido en su empeño hasta que han logrado su objetivo: hacer realidad sus sueños.

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    ¿Cuáles son las claves para el éxito? Nadie lo sabe y no hay una fórmula mágica para lograrlo, pero lo que sí está claro es que hay millones de maneras distintas de fracasar, y las grandes fortunas mundiales se construyeron a partir del enésimo intento. Tylor Davidson, director de kbs+ Ventures, uno de los fondos de inversión de capital riesgo más importantes de Estados Unidos, nos muestra algunas claves para obtener un fracaso asegurado en nuestros negocios basándose en la premisa de que los tres factores más importantes para cualquier compañía son las personas, los productos y el mercado.

    1. Vacila, vacila, vacila; planifica, planifica, planifica.

    En vez de eso: Fracasa rápido. Dispara, apunta, repite.

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    El tiempo es el bien más valioso que tiene una persona, y aún así es la cosa más desperdiciada. La velocidad genera ímpetu y pasión, motivación y una tendencia a la acción. Aprender a través de la experiencia es mucho más valioso que aprender a través de planificar, hacer prototipos o investigar ya que nada es más directo, significativo y visceral que ver cómo funciona (o no) algo.

    ¿Cuál es el segundo bien más importante? La pasión. La gente sólo tiene cierta cantidad de pasión, intelecto e interés para dedicar a ideas sin ver los resultados, sin ver el fruto de su trabajo. Hay que dar la oportunidad de tener éxito y de aprender sin que se ahoguen en el proceso. Pocas cosas son más desmotivantes que trabajar en un proyecto por una cantidad extensa de tiempo sólo para verlo cancelado poco antes de haber visto siquiera la luz del día.

    2. Pospón las decisiones difíciles hasta que tengas que hacer concesiones difíciles.

    En vez de eso: Toma las decisiones antes para crear opciones y construir flexibilidad.

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    Toma las decisiones antes de que tengas necesidad de hacerlo. Si has llegado al punto en que te das cuenta de que tienes que hacer una elección entre concesiones difíciles probablemente ya es demasiado tarde. Al esperar para tomar una decisión has creado concesiones en lugar de opciones. Posponer las decisiones en un intento de optimizar tus resultados es, probablemente, un desperdicio de tus recursos en otras maneras.

    3. Copia tácticas.

    En vez de eso: Crea estrategias.

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    Seguir ciegamente las tácticas y el camino de otras compañías es una ruta segura hacia el fracaso. Las tácticas correctas están enlazadas indeleblemente a los ambientes internos y externos que una compañía tuvo en un momento determinado. Las compañías fallan al adoptar viejos modelos de negocios o basarlo en la protección artificial de viejos modelos de negocios. Los repetidores de fórmulas se concentran en las tácticas y herramientas en lugar de las estrategias y las metas.

    4. “Ten una buena pelea”.

    En lugar de eso: Escoge las batallas correctas, en el momento correcto, con la gente correcta.

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    Hay un tiempo y lugar para todo. Toma decisiones prudentes basadas en tu situación y capacidades presentes y futuras en lugar de pelear cada batalla que se te presenta. La parte más difícil para cada principiante es mantenerse en activo, por lo tanto haz todo lo que puedas para mantenerte y darte la oportunidad del éxito futuro.

    Deja los problemas grandes, sistémicos, difíciles de solucionar a las grandes compañías con recursos económicos suficientes para ser golpeados y volver a ponerse en pie. No abarques demasiado, limítate a resolver problemas simples (pequeños y grandes) donde puedas tener un gran impacto. Los estándares son cosas de las grandes compañías, y tú no estás para inventar la rueda. Eso sí, si tus innovaciones se convierten en nuevos estándares, deja que sea de forma natural, pero no dependas de esa aceptación para lograr el éxito.

    5. Resuelve tus problemas.

    En vez de eso: Resuelve los problemas de tus clientes.

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    A tus clientes y compradores no les interesan tus problemas sino los suyos. No crees soluciones que hagan las cosas más fáciles para ti: crea soluciones que resuelvan los problemas de tus clientes.

    6. Enfócate en el largo plazo.

    En vez de eso: Enfócate en el corto plazo.

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    Tú existes en el corto plazo, pero no sabes si llegarás al largo plazo. Toma decisiones que importan ahora. De hecho, tu visión en el largo plazo la tendrás que modificar según pase el tiempo. Toma decisiones que construyan opciones para el futuro.

    7. Los datos determinan las decisiones.

    En vez de eso: Los datos guían las decisiones.

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    Cuando creas algo nuevo los datos siempre son incompletos. En un mundo de información incompleta, los datos pueden ayudarte a tomar una decisión pero deben ser tratados como una guía para una decisión, no como la decisión en sí misma. Haz las preguntas correctas a esos datos en lugar de simplemente llegar a las respuestas correctas a través de ellos.

    8. Dale a los clientes todo lo que quieren.

    En vez de eso: Escucha a los clientes, luego actúa

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    Una de las mayores ventajas de una compañía pequeña es que puedes interactuar con los clientes y ver directamente cómo usan tu producto o servicio. Las grandes compañías están forzadas a dividir tareas, responsabilidades y “estrategias” en pequeñas partes por el hecho de ser grandes. Las distintas capas de interacción abstraen la toma de decisiones que tienen impacto en los clientes.

    Si estás en una posición donde no puedes escuchar, hablar o ver directamente lo que está haciendo un cliente, entonces estás demasiado lejos.

    9. “Nuevo, nuevo, nuevo”.

    En vez de eso: Al diablo con lo nuevo. Diferente y mejor

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    A menos que lo nuevo agregue algo a la ecuación, lo nuevo no tiene por qué ser bueno. Lo nuevo no hace cambiar a la gente por sí mismo, y si lo hace es muy probable que vuelvan a cambiar cuando dejes de ser nuevo.

    10. Optimiza para el mejor de los casos.

    En vez de eso: Planifica para el peor de los casos.

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    Los proyectos siempre tardan más de lo planeado. La producción siempre es más costosa que lo proyectado. Las ventas llegan más lentamente de lo que se predijo. Las condiciones del mercado cambian, los competidores cambian su estrategia. Lo único seguro es que las cosas van a cambiar. Depender del pasado o predecir el futuro es una mala apuesta porque los parámetros riesgo/recompensa tiende inevitablemente a infinito.

    Crea soluciones para las cosas que no cambian. Crea una estructura que te permita permanecer en activo. En lugar de depender de un plan secuencial paso a paso, crea caminos alternos y ramificados que te permitan adaptar tu línea de trabajo al ambiente y mercado cambiantes.

    11. Sé terco ante el fracaso.

    En vez de eso: Sé decidido ante la incredulidad.

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    Los incrédulos son inevitables y las probabilidades contra los emprendedores y los principiantes se acumulan, por lo tanto es crucial que creas en ti mismo, en tu compañía y en tu producto o servicio. Aún así, esa determinación puede convertirse en nuestra mayor debilidad cuando se manifiesta como terquedad o inflexibilidad; podemos aprender más a través de los fracasos que de los éxitos.

    La diferencia entre determinación y terquedad es la diferencia entre ignorar a los derrotistas e ignorar los resultados. La flexibilidad es una virtud, no una debilidad. El error es inevitable, por lo tanto, acepta equivocarte y cometer más errores para aprender mejor y más rápido.

    12. “Podemos construir un negocio exitoso al capturar sólo el X% del mercado”.

    En vez de eso: Véndele a un cliente. Repite. Repite. Repite.

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    Es imposible para una compañía “atrapar el mercado”. Todos tus clientes potenciales tienen casuísticas ligeramente diferentes y nadie quiere ser el “cliente promedio” en la campana de Gauss del mercado. Concentra tu atención y tus recursos en ser la mejor solución para un sólo cliente y crece ganando un cliente tras otro ya que al intentar ser atractivo para todos, probablemente no serás atractivo para nadie.

    Descubre la diferencia entre el mercado de masas y el mercado de nichos, y construye tu negocio entero sobre ese conocimiento.

    13. Depende de terceros para tomar decisiones clave

    En vez de eso: Toma tus propias decisiones clave

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    Externalizar partes de tu negocio es una forma de concentrar tu tiempo y atención en lo que importa, pero asegúrate de mantener tu ventaja central competitiva dentro de tu propio negocio. Las decisiones clave que afectan el futuro de tu negocio deben ser tomadas por ti y por tu empresa.

    Los asesores, proveedores e inversionistas simplemente tomarán las decisiones usando sus criterios, guiados por sus incentivos e intereses , a pesar de todas sus buenas intenciones. Si necesitas un asesor para que tome una decisión o para que cree una solución para ti, estás tomando las decisiones equivocadas o creando las soluciones equivocadas.

    14. “Yo sé más que todos los demás”.

    En vez de eso: Si crees que eres la persona más inteligente en la sala, entonces eres el tonto.

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    Pero si de verdad eres la persona más inteligente en la sala, entonces has escogido a la gente equivocada para trabajar contigo, y eres tonto. Trabaja con gente más inteligente que tú. Escúchalos. Déjalos que te guíen. Deja la vanidad en casa. Asume la culpa por los fracasos, ofrece el crédito de todos los éxitos. Es parte de tu trabajo.

    15. Una decisión unánime quiere decir que estamos bien.

    En vez de eso: Si todos están de acuerdo, probablemente están todos equivocados.

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    Todos los principiantes se enfrentan a grandes decisiones en momentos de incertidumbre. Si todos toman la misma decisión usando la misma información, entonces probablemente no has estructurando las opciones apropiadamente.
    Expón un conjunto de opciones e interpretaciones diversas para reestructurar las elecciones. Las diferencias de opinión son signos de advertencia para las decisiones: usa esas señales de advertencia para identificar las áreas donde necesitas más opciones en tus decisiones. Ya que nadie conoce realmente el camino exacto hacia el éxito, sé flexible y no dependas de que todo tenga que salir bien para triunfar.

    16. Crea reglas para esbozar las decisiones.

    En vez de eso: Crea incentivos para guiar las decisiones.

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    Los incentivos alinean las prioridades, pero las reglas no crean lealtad. Esto quiere decir que en lugar de decirle a la gente qué hacer, esboza metas y déjalos a su aire para que lleguen al destino. Si trabajas con gente más inteligente que tú (y, si eres inteligente, probablemente lo haces), entonces es importante escucharlos y aprender sus métodos. Entrega el control; nunca lo tuviste, de todas formas.

    17. Reúnete a discutir.

    En vez de eso: Reúnete a decidir.

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    Ya deberías saber que el 70% del tiempo de las reuniones son tiempo perdido. Se puede trabajar sin la mayoría de las reuniones y las reuniones usadas para informar son el mayor desperdicio de tiempo en casi todas las compañías. Estructura una agenda que lleve a que una decisión se tome en el momento. Para informar usa otros métodos de comunicación. Desde luego, si necesitas reuniones para que todos estéis en la misma onda, entonces tienes problemas más grandes que, probablemente, la reunión no podrá solucionar.

    18. Trabaja en base a “entendimientos”.

    En vez de eso: Crea acuerdos legales tan pronto como sea posible.

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    El proceso de crear acuerdos legales es más valioso que los documentos resultantes en sí mismos. Crear acuerdos legales obliga a la gente a tomar decisiones claras y elimina las percepciones diferentes y la ilusión de “estar de acuerdo” que los “entendimientos”.

    19. Todo importa.

    En vez de eso: Reconoce la diferencia entre “listo con los céntimos” y “tonto con los euros”.

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    “Listo con los céntimos y tonto con los euros” es una frase que describe la tendencia a concentrarse en las cosas pequeñas, en detrimento de concentrarse en opciones más importantes y valiosas, pero quizás menos obvias. Esta frase se usa más para describir decisiones de inversión (gastar tiempo en evaluar las maneras de ahorrar pequeños gastos en vez de concentrarse en oportunidades de ganancia más grandes), pero también se aplica a cualquier inversión de recursos: tiempo, dinero, personas, pasión, intelecto, concentración, integridad.

    20. Trata estos secretos como absolutos.

    En vez de eso: Conoce las reglas para poderlas romper

    Hay muy, muy pocos absolutos en el mundo. Este post no es uno de ellos.

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